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15/05/2026Leoncia, la «mujer del periódico» que conquistó Cáceres sin saberlo
La historia de Leoncia
Si alguna vez has pasado por la plaza de San Juan en Cáceres, seguro que te has cruzado con ella. Sonriente, con un periódico en la mano y siempre a ras de suelo. Es Leoncia. O mejor dicho, su recuerdo.
Pero ¿quién fue realmente Leoncia, la mujer del periódico? ¿Por qué sigue siendo una de las figuras más queridas de la ciudad?

De un origen humilde a icono de Cáceres
Leoncia Gómez Galán nació en 1903 en Valencia de Alcántara. Su historia empieza de forma dura: se dice que fue abandonada en la puerta de una iglesia siendo solo un bebé.
Llegó joven a Cáceres, donde trabajó durante más de 50 años como asistenta en casa de una familia acomodada. Su sueldo apenas alcanzaba las 7 pesetas al mes. Una vida sencilla, silenciosa… hasta que todo cambió.
La voz que todos recuerdan en Cáceres
Fue El Periódico Extremadura quien le dio el papel que la convertiría en leyenda. Entre 1966 y 1975, Leoncia se dedicó a vender periódicos en la calle.
Y no era una vendedora cualquiera.
Su grito de “¡Extremaduraaa!” se convirtió en parte del paisaje sonoro de la ciudad. Se colocaba siempre en la zona de la calle Pintores y la plaza de San Juan, donde hoy sigue “esperando” en forma de estatua.
Un dato curioso que poca gente conoce: Leoncia deseaba que hubiera grandes noticias, porque eso significaba vender más periódicos… y ganar un poco más de dinero. Así de simple, así de real.


El amor llegó a los 74 años
La historia de Leoncia tiene un giro inesperado que rompe todos los tópicos.
Después de toda una vida trabajando, encontró el amor con 74 años en una residencia. Allí conoció a Salvador Hernández, con quien terminó casándose. Una historia poco conocida que demuestra que su vida fue mucho más que la imagen que tenemos de ella.
La estatua más querida de Cáceres
En 1999, Cáceres decidió rendirle homenaje con una escultura en la plaza de San Juan, obra de José Antonio Calderón.
Lo especial de esta estatua es que no está subida en un pedestal. Está a tu altura. Puedes tocarla, sentarte a su lado, hacerte una foto.
Y eso es justo lo que ha pasado durante más de 20 años: turistas, parejas, niños de comunión… todo el mundo tiene una foto con Leoncia.
Se ha convertido en punto de encuentro, referencia urbana y, sin exagerar, en uno de los símbolos más auténticos de Cáceres.
Leoncia: mucho más que un símbolo
Hoy podríamos decir que Leoncia fue una “influencer” sin redes sociales. No tenía seguidores digitales, pero sí algo más importante: el cariño real de la gente.
Su historia también refleja la de muchas mujeres invisibles de su época: trabajadoras, humildes y fundamentales para entender la historia cotidiana de ciudades como Cáceres.
Como recuerda un artículo de Mundo Obrero, Leoncia no solo es un símbolo entrañable, sino también un reflejo de la vida obrera del siglo XX.
¿Por qué sigue siendo tan especial Leoncia?
Porque representa algo que no pasa de moda: la cercanía.
No fue famosa. No salió en televisión. No escribió libros. Pero consiguió algo que muy pocos logran: quedarse para siempre en la memoria de una ciudad.
Y eso, en el fondo, es mucho más poderoso que cualquier titular.

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